El "Sarrabulho"
Es un bocadillo hecho con la sangre del cerdo cocido. Más o menos medio quilo, a lo cual se junta una cuchara de manteca y un litro y medio de agua, canela, limón, pedazos de pan de trigo (de los cantos), una cuchara de miel y 200 gramas de azúcar. Después del agua herviente, júntasele la canela y casca de limón, el azúcar, la manteca y la miel y los pedazos de pan hasta que levante hervor. Por fin, la sangre cocida se deshace y, después de hervir unos minutos, ya está.
Platos típicos de Macieira
El "Pão-de-Ló"
El "pão-de-ló" es un delicioso postre con nombre bien firmado en el tiempo y mejor diseminado en el espacio, tan dulce "como besos de chica en edad de casarse", se dice por aquí. No admira, veamos como se prepara:
Tomanse cerca de 18 huevos, seis para batir enteros y doce solo con la yema.
Los batemos durante una hora con medio quilo de azúcar. Solo entonces se le junta la harina de trigo (medio quilo) y unas buenas raspas de limón. El molde debe ser de barro y cubierto con papel caballito antes de ponersele la masa. Después se cubre todo con la otra mitad del molde y se verifica la temperatura del horno, que debe ser exactamente aquélla que es capaz de amarillecer sin hacer arder un bocado de papel caballito. Y es en ese calor del horno que el pan cuece en 45 minutos. ¡Nada más!
Los Besos de Amor
Se baten 18 huevos, tres enteros y los otros en yema, juntamente con 300 gramas de azúcar y una pizca de sal. ¡Y se bate en serio, nunca menos de tres cuartos de hora! Después de eso, júntanse las yemas y las raspas de limón y 275 gramas de harina con fermento diseminado a la mano y sin batir. En un tablero enharinado, se pone entonces la masa a las cucharas, despegadas unas de las otras, y va todo al horno durante tres a cuatro minutos. En un perol aparte se dispone azúcar derretido para después de arrefecido servir como cobertura de los pasteles. Es así, pero hay quien diga que son necesarios secretos de mano...
Los "Rosquilhos" (Dulces típicos de Meinedo)
Unos son grandes, otros son pequeños y surgen en todas las ocasiones de fiesta o romería.
Son preparados con una docena de huevos batidos con sal y raspas de limón, a que se junta 600 gramas de harina con fermento, hasta que la masa se quede endurecida y apta a ser estirada para enroscar a la manera de cada un. Va entonces a un tablero enharinado y de ahí al horno bien caliente durante veinte minutos. La cobertura es hecha de azúcar derretido, donde, cuando el azúcar aún está caliente, se chapuzan las roscas una a una hasta que se mojen bien.